Una historia de Baracoa - La virtud de un gesto (Sobre la importancia de donar sangre)
Hoy me enviaron esta historia que es triste pero tiene final feliz. Aime parece una modelo ahora pero se debatio entre la vida y la muerte a pocas horas de nacida.
Si tienes acceso a la web veras las fotos de Aime su mama Dunia y su abuela Dorca, familia mia y tambien vecinos. Falta Pipo (Lauro) el papa de Dunia, y Betty, la tia, quien imagino tambien chancleteó toda Baracoa buscando donantes!
http://www.solvision.co.cu/Espanol/PT/virtud_gesto_090409.html
La virtud de un gesto
Por: Jorge Emilio Alba Oliveros
Baracoa, Guantánamo, 9 abr.- Al científico habanero Enrique Rodríguez lo sorprendería en uno de sus tantos viajes de investigación geográfica a Baracoa, no precisamente la belleza natural que siempre le ofrecía asombrosos descubrimientos, esta vez la vida lo retaba a donar parte de su propia existencia.
“Estaba en la ducha en el momento que escuché a una mujer que preguntaba desesperada por los habaneros -recuerda Enrique- mi compañero de cuarto le respondió y de inmediato preguntó si alguno de nosotros portábamos el grupo sanguíneo O negativo. Asomé la cabeza por la cortina y le dije: ¡yo!, algún problema?...recuerdo que poco faltó para que aquella joven me sacara desnudo del baño…!”
Sonríe y continúa hurgando en las memorias.
“Casi a gritos me dijo: ¡Mi sobrinita recién nacida se muere por falta de este tipo de sangre…y en el banco del hospital no tienen de este tipo en estos momentos!...¿Usted estaría dispuesto a donar su sangre para que ella se salve?...”
Enrique ya es de la familia, y le agradezco eternamente el haberle salvado la vida a mi nieta.- expresa entre lágrimas la abuela de Aimé
La muchacha, quien era la tía de la niña portaba en sus manos un listado de los donantes de Baracoa, pero en su frustrada búsqueda solo encontró a uno que para colmo de males había ingerido bebidas alcohólicas.
Por la emergencia del caso el personal médico que atendía a la niña decidió efectuar el recambio sanguíneo, aún reconociendo los riesgos, la respuesta fue la peor: el rechazo fue casi instantáneo y finalmente agravó aún más su estado.
La urgencia y seriedad de este caso le impuso a Enrique un gran reto; el de ser solidario con una vida que recién comenzaba y que sin querer prescindía de su auxilio.
“Ya era bien entrada la noche y quedamos en que me recogerían temprano en la mañana para ir al hospital, y así fue, doné lo necesario y la niña al instante empezó a recuperarse de su gravedad. No conocí a su madre porque ella estaba separada en otra sala y a pocas horas después de la donación mi equipo y yo partimos hacia la Habana.
Varios años después de aquella experiencia, se produce el rencuentro con Aimé Legrá Ferrer, aquella niña que un día necesitó de su sangre para salvarse y que hoy disfruta de una vida totalmemte saludable. Ahora ella cuenta emocionada la historia de la primera vez en que conoció a al benefactor:
Aimé le sonríe a la vida, y valora lo imprescindible que puede ser una donación de sangre
“Yo estaba acostada en la cama con mis padres en el momento en que mi tía me llama diciendo que alguien me busca en la puerta, cuando le pregunté quien era me respondió, es tu padrino...En verdad desconocía aquella historia hasta ese momento, transcurrieron unos pocos segundos cuando mi mamá saltó como un rayo de la cama y corrió a abrazar a aquel hombre aún desconocido para mí. ¡Ven Aimé para que conozcas a tu segundo padre! Entre el llanto de mi madre, de mi tía y de Enrique, no pude contener el mío aún sin saber cuan trágica pudiera ser aquella historia".
Con los ojos aún llenos de lágrimas continúa:
“Aquello me parecía como una novela de ficción, pero después que supe todo, empecé a ver a Enrique como mi segundo padre; entre nosotros existe una relación muy estrecha desde entonces, a mis padres les premio por su amor y educación, y a él le agradezco la vida…”
Los progenitores de Aimé son médicos de gran prestigio; su padre Lauro Legrá, cumple misión solidaria en Venezuela y su madre, Dunia Ferrer es especialista en Medicina Interna, lo que parece ser un augurio del benefactor, pues se combina la solidaridad de su papá, al asistir al llamado por la vida en países hermanos, con la profesión de su madre, quien dedica su existencia casi por entero a los niños.
La doctora Dunia Ferrer, la madre de Aimé
“La mayoría de los donantes de sangre son como héroes anónimos -sentencia la madre- nunca saben a quien le salvaron una, o varias veces la vida, sin embargo Enrique sí tiene la dicha de ver a mi hija sana y salva, esa es la mejor recompensa para quien dedica parte de su existencia a los demás”-añade.
Enrique hoy vuelve a caminar por las calles de Baracoa y revive con orgullo el privilegio de ver con sus propios ojos a esta joven, la que quince años atrás agonizaba en la cuna de un hospital.
“En el único país del mundo donde el ciento por ciento de las donaciones de sangre se hace de forma voluntaria y gratuita es en Cuba, por eso mi orgullo no es porque me considere el único, sino porque una decisión que me tomó pocos segundos me marcó para toda la vida.
Nuevamente la investigación sobre la exhuberante geografía de la Primera Villa atrajo a Enrique a Baracoa, esta vez junto a otros estudiosos y científicos pertenecientes a la fundación Antonio Núñez Jiménez.
“A Baracoa seguiré viniendo siempre, antes de 1992 era solo por la geografía, ahora es por Aimé, porque siento que tengo parte de mi vida en esta hermosa ciudad".
Enrique y Aimé; el amor de padre e hija por derecho propio
La solidaridad unió por siempre a dos seres en un vínculo más allá de una firma o compromiso verbal, este, tiene la distinción de ser un lazo de consanguinidad que quedó para siempre.
“Para mi, Aimé es como si fuera mi propia hija, tengo un solo hijo y es varón, es la otra mitad que siempre soñé tener, aunque créame, como materialista que soy hasta la médula, nunca creí ni siquiera cuando niño, en el cuento de la cigüeña, más pensé cuando adulto concebir a mis hijos de forma natural, como fruto de un amor entre dos; lo que sí nunca sospeché que mi hija llegaría con dar solamente un “si” estando desnudo en un baño a oscuras, y como complemento darle 500cc de mi sangre.